DEL DESENCANTO A LA ESPERANZA

60 jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano de la inspectoría “Santiago el Mayor” de León, se reúnen en Castrelo (Cambados-Pontevedra) para celebrar la Pascua.

 

Desde el jueves 17 hasta el domingo 20 de Abril, se ha celebrado la Pascua Juvenil en el colegio salesiano de Castrelo-Cambados un total de 60 jóvenes, seguidores de Jesús, para celebrar el ‘paso’ hacia la Vida.

 

Andrónico, un judío del siglo I, nos presentaba qué era la Pascua Judía y el sentido de la Pascua en cada uno de los días, ¿qué íbamos a celebrar? Si teníamos alguna duda, Andrónico nos la aclararía. Además, celebrar la Pascua, suponía una serie de RETOS para nosotros, seguir a Jesús, COM-PRO-METE.

 

El día del amor fraterno, el Jueves Santo, se presentaba como el día de entrega por y para los demás, junto con la institución del sacerdocio, al servicio de los demás. Jesús se da, se parte y se comparte. Por eso, como los discípulos, acompañamos a Jesús en Getsemaní, con nuestros miedos, nuestras inseguridades.

 

El viernes, el tiempo acompañó para caminar, junto con nuestros desencantos, nuestras cruces, junto a Jesús, hacia el monte, el mirador de San Cibrao nos esperaba. Momentos de soledad, de desencanto… descubrimos el fracaso de Jesús, su final en la cruz. Y también nos planteamos nuestras dudas, nuestra existencia… ¿realmente merece la pena? El juego de cartas, el PASCUILLO, nos ayuda. Este día de muerte nos incomoda, celebramos la muerte de Jesús, su palabra y quizás debamos pensar que una larva tiene que morir para poder convertirse en un precioso animal. Debemos ser MARIPOSAS. Y, en la noche, cuando finaliza el día, nos preguntamos acerca del sentido de la muerte, de la impotencia, del verdadero valor de la vida.

 

El sábado parece que se vislumbra la esperanza. El Padre entrega a su Hijo y nos ofrece su perdón. ¡Nadie tiene más amor que aquel que da la vida por sus amigos! En la celebración de la reconciliación descubrimos que los desencantos deben convertirse en esperanza, y todo gracias al perdón del padre: nos reconciliamos con nosotros mismos, con la comunidad y Dios nos envía su cariño, su amor, su ternura.

 

La tarde del sábado sirve para preparar la gran FIESTA de los cristianos. Un manifiesto compromete a cada grupo a dar ese paso del desencanto a la esperanza. Acompañaremos la celebración con lecturas, con cantos, renovando nuestro bautismo,… todo tiene que estar en orden; por eso tenemos nuestro ensayo de cantos (quien reza cantando, reza dos veces), y la preparación.

 

El cielo nos permite comenzar la Vigilia, tras una introducción donde nos invitaron a vivir con intensidad el final de esta experiencia personal, de esta Pascua. El rito del fuego sirvió para descubrir que la Luz, se enciende poco a poco y se reparte para ser guía del camino de la Vida. ¡Que sea mi vida la luz! El Pregón Pascual anunciaba la fiesta, la ALEGRIA, la ESPERANZA. Y la noche se hizo larga, larga como la VIDA; la VIDA que da sentido a nuestra FIESTA.

 

Javier Fernández, uno de los jóvenes que participó desde el Centro Juvenil “Ayalga”, comenta: “En los momentos de soledad, que tuvimos, quizás muchos para algunos, los justos para otros y pocos para otros tantos, me ha dado tiempo a pensar en mí, en donde crucifico, en donde soy esperanza, en donde solamente paso sin dejar huella, rastro… e igual podría hacer más… Pero toda SOLEDAD, toda DESESPERACIÓN, toda DEPRESIÓN todo DESENCANTO llega a su fin, todo camino tiene un final, un final de ESPERANZA, podemos compararlo a la vida de Jesús, dura, llena de baches pero con la Resurrección llego la Esperanza para Él, para sus discípulos, para sus amigos…”

 

Eva Lorenzo, de 1º de Bachillerato, en la Asociación Xuvenil “Amencer” de Ourense: “Vivir esta experiencia con otros adolescentes me aportó mucho. Celebrar la Pascua en Cambados supuso un encuentro conmigo misma y me hizo comprender de verdad la Semana Santa y comprender también a Dios de otra manera”.

 

Por último, María Simón, de la Casa de Juventud ‘Aleste’ en Valladolid, destaca que “realmente para mi sí que fue una gran experiencia personal porque me doy cuenta de muchas cosas que en la rutina diaria no me paro a pensarlas. A mi la Pascua me ha servido para hacer un stop y darme cuenta de por donde realmente quiero conducir mi vida y estar segura de que lo estoy haciendo bien con los demás. Ha significado mucho para mi, aunque es difícil explicar esta experiencia con palabras”.

                                 

Jesús ha resucitado, ¡Aleluya! …  ¡Y QUE SE NOTE!

 

Autor: Rubén Fernández (León SDB)

 
 
 
 
 

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