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Pascua Somalo 2016

 

 

Los días de Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado Santo y Domingo de Resurrección un grupo de jóvenes y familias de la Inspectoría de Santiago el Mayor nos hemos juntado para celebrar la Pascua. Como ya es costumbre se realizó en la casa de Somalo con el lema “Jesús y tú… sin más” y estuvo formada por 90 personas, desde niños, hasta padres de familia.

Han sido 4 días, que como siempre, han merecido la pena. Tuvimos momentos llenos de emociones y reflexiones que nos ayudan a ser mejores personas.

El Jueves Santo queda marcado por el lavatorio de los pies como hizo Jesús a sus discípulos antes de la Última Cena, pero no fue un lavatorio cualquiera, primero los padres lavaban los pies a sus hijos y después fueron los más pequeños lo que lavaron los pies a sus padres, como señal de respeto y entrega hacia ellos.

 

El Viernes Santo, día de dolor, realizamos la Celebración de la Cruz, todos juntos caminamos hacia Nájera, durante el recorrido realizaríamos las distintas estaciones, excepto la última, la última tendría dos puntos de realización, uno de ellos seria en la Cruz de Malpica, muchos sufrimos para poder llegar a ese punto ya que las condiciones meteorológicas y del terreno no eran las mejores, pero mereció la pena. El otro punto sería en el convento de las clarisas. En dichas estaciones íbamos escribiendo en unos tablones de madera lo que nos iban transmitiendo los textos guía que nos dieron los dinamizadores de esta Pascua. Una vez de vuelta en la casa, tuvimos sesión de cine  antes de la celebración de la tarde.

 

La película fue Timbuktu, cuyo argumento fue un claro ejemplo de lo que está pasando en nuestro días en los países musulmanes, como Siria.

Después de la celebración de la tarde, tuvimos una oración estilo Taizé, en la cual los cantos y el silencio ayudaban a una oración personal y aunque fuese en grupo se podía disfrutar de la presencia de Jesús a tu lado sin nadie ni nada más.

 

El Sábado Santo podemos reseñar los distintos tipos de oraciones por niveles, que se realizaron a lo largo de la mañana, por la tarde fue más lúdico en el que  todos participamos en una gymkana de preparación para la fiesta de la noche, la gran fiesta, pero antes como cualquier persona antes de ir a una fiesta, nos preparamos teniendo el sacramento de la penitencia.

 

Una vez todos habíamos cenado y teníamos todas nuestras tareas realizadas, empezó el momento álgido de la Pascua, empezó la gran noche, la vigilia fue presidida por nuestro inspector Don Juan Carlos Pérez Godoy.

 

Para mí era la primera vez que acudía  a la Pascua de Somalo y sinceramente de todas las Pascuas a las que fui, se puede decir que fue la Pascua que más interiormente me llegó la que más me hizo reflexionar y la que me hizo darme cuenta de más cosas.

 

Si con algo me tengo que quedar, no sabría qué cosa escoger, hubo muchos momentos intensos y valiosos, pero de entre todos estos momentos me quedo con dos, el primero son los  momentos de oración personal con Él, en concreto con el momento de oración de Taizé, un estilo de oración no muy común pero con mucho sentido, como puse anteriormente las canciones ayudaban a rezar, ayudaban a meterte en la atmósfera.

 

El otro momento fue la última estación de la Celebración de la Cruz, como comentaba anteriormente una subida dura y más complicada la hizo las condiciones metereológicas y las condiciones del terreno, pero solamente por el final valió la pena, aquello no era el cielo pero era lo más parecido a ello. Llegar a lo alto de aquella montaña y ver ese pedazo de cruz, te deja sin palabras… Una experiencia inolvidable, que si pudiera repetiría todos los días de mi vida.

 

Y mientras escribía esto estaba pensando una frase que resumiera todo lo que fue para mí esta Pascua  y solo se me vienen unas palabras a la mente “JESÚS Y YO… SIN MÁS”.

 

JAVIER FERNANDEZ SANTIAGO, SSM.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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