¡Corre la voz!

Cuando menos te lo esperas…

25 Asamblea Nacional 

… esta podría ser la definición de cómo fue la acogida del pasado Encuentro formativo de Preanimadores en nuestra inspectoría. Y es que, desde hacía tres cursos no se había podido llevar a cabo por falta de jóvenes que se apuntaran, y a la tercera… ¡llegó!

Las previsiones no eran muy halagüeñas y es que, según la base de datos inspectorial, no había muchos jóvenes preanimadores “en activo” durante este curso.

Cuando desde el Equipo nos pusimos a pensar y preparar el encuentro, todo nos salía de manera mecánica y es que era el tercer año consecutivo que preparábamos “lo mismo”.

Pero cuál fue nuestra sorpresa cuando la respuesta de las encargadas locales comenzó a dar sus frutos y enseguida la lista de participantes comenzó a llenarse de nombres propios. ¿Sería porque el lugar propuesto para llevarlo a cabo fue la tierra del buen vino?

Todo llega

Y llegó el fin de semana del 9 y 10 de enero y arribamos en Valdepeñas 9 jóvenes madrileños de las casas de Barrio del Pilar y de Villaamil, acompañados de Dulce Mª Guzmán y Laura Fradejas. Allí nos esperaban ya la coordinadora inspectorial de Pastoral juvenil, s. Mª Ángeles Díaz, la coordinadora local de pastoral de Valdepeñas, s. Mercedes Mateos, y los 14 jóvenes valdepeñeros.

El grupo era muy heterogéneo y eso favoreció en gran medida la riqueza del encuentro. Jóvenes de 17 a 23 años, unos en “activo” en esto de la animación y otros todavía con dudas y a falta de ese empujoncito que les termine de “animar”. Pero los 23 con ganas de aprender, de compartir y de profundizar en aquello que va a llenar sus vidas a partir de ahora.

Entrando en materia

El encuentro giró en torno al ser del animador y animadora salesianos y estuvo dividido en tres bloques temáticos. Forma parte de un ciclo de dos cursos formativos y los realizamos (siempre que se puede) de forma cíclica de manera que los jóvenes puedan “engancharse” en cualquier año.

Además de los tres núcleos formativos (Madurez humana, Persona vocacionada y Con estilo salesiano) el encuentro quiso, de alguna manera, ser una miniescuela de Oración y los momentos celebrativos se convirtieron también en momentos formativos en relación a cómo orar y mantener una relación de amistad e intimidad con el Señor.


Jóvenes maduros

En la primera parte del encuentro los jóvenes identificaron sus motivaciones para ser o querer ser animadores en un futuro y a continuación se enlazó el tema con la importancia de la madurez personal para que todas nuestras intervenciones en el tiempo libre se hagan desde la calidad y caridad que los propios destinatarios merecen.

A través de varias dinámicas de autoconocimiento para que los chicos y chicas reconociesen cómo se ven ellos mismos, cómo se comunican y cómo se relacionan con los demás, y gracias al trabajo en grupo y puesta en común, pudimos llegar a la conclusión de que el ser animador es un proceso y como tal, nuestras motivaciones pueden ir cambiando ya que toda persona va madurando.
     



Jóvenes vocacionados

Ya después de comer, dimos paso al segundo núcleo, mucho más profundo, el de la vocación cristiana, para ver cómo vamos respondiendo a la llamada de Dios en nuestras vidas.

S. Mª Ángeles animó esta parte de manera dinámica y provocadora, haciéndonos conscientes de que en la vida haya una llamada y una respuesta. Una llamada de Dios y una respuesta que ha de ser dada por nuestra parte. Positiva o negativa, pero dada. La provocación venía de mano de la pregunta que nos hizo: ¿Qué estoy dispuesto, dispuesta a dar? ¿Hasta dónde estoy dispuesto o dispuesta a llegar?

Para poder responder a estas preguntas, fuimos calentando motores y nos ayudamos para ello de varios textos bíblicos y del silencio que nos fueron mostrando que esto ya les ha pasado antes a otros: Moisés, Jeremías, María, Pedro…. De esta manera pudimos experimentar que un animador, que una animadora, es una persona con profundidad, capaz de hacer silencio en su interior, capaz de escuchar –¡también a Dios!- y que es una persona a la que Él va construyendo por dentro.

Siguiendo esta línea de la interioridad y el silencio, el momento celebrativo de la jornada vino de la mano de una Lectio Divina realizada de manera sencilla sobre el Bautismo del Señor, lectura dominical de la semana, y con la que dimos por finalizada el tiempo de Navidad en la Iglesia. Laura nos fue dando pautas sencillas para poder orar con este método tan antiguo pero tan válido hoy en día, sobre todo para rezar en comunidad, porque otra cosa que también aprendimos es que un animador no vive solo; nace, va creciendo y va madurando en un equipo de animadores, por lo que “el equipo de animadores que reza unido, permanece unido”. El gesto de la piedra sumergida en el agua y de la esponja empapada de agua nos mostró que la Palabra de Dios en nuestras vidas puede mojarnos por fuera pero no empaparnos por dentro –al igual que la piedra- lo que hará que pasemos “sin pena ni gloria” por la vida de los que nos rodean. En cambio, sumergidos en Dios a través de su Palabra cual esponja, podremos empapar la vida de los demás transmitiendo el Agua Viva que es el Señor. 


Jóvenes sanos y divertidos

Y como no todo es trabajar, llegó la hora de la velada y tras una cena frugal de pizzas artesanas, nos dimos cita en el salón de actos del colegio, casi al mismo tiempo que terminaban las actividades del centro juvenil con una centena de jóvenes bailando, jugando y practicando distintos deportes en las canchas.

La velada fue tan divertida como especial porque los jóvenes de Valdepeñas llevaban días ensayando para que todo saliera estupendamente y hacernos pasar un rato entretenido y ameno… ¡Y lo consiguieron!... Actuaciones, coreografías, sketchs, canciones, sin faltar el oppa gangsta style, por supuesto, para terminar, pasada ya la medianoche, con las Buenas noches de la directora de la casa, s. Teresa Espinosa.

Jóvenes con estilo salesiano

El domingo la jornada comenzó a primera hora poniéndole nuestra guinda particular al pastel. Y es que, además de ser o querer ser animadores, nosotros lo hacemos de una manera muy especial y es con nuestro maravilloso estilo salesiano. En algo se nos tiene que diferenciar de cualquier otro animador ¿no?

Gracias a los testimonios de Mª Ángeles, cooperante internacional en varios países;  s. Teresa Espinosa, Hija de María Auxiliadora; y Dulce Mª Guzmán, antigua alumna, profesora y animadora en el colegio salesiano de Villaamil, comprendimos que vivir la vida con estilo salesiano marca una gran diferencia y que se puede ser feliz respondiendo a la llamada que el Señor nos hace a cada uno y a cada una desde estilos de vida diferentes.

 

Animados a animar

El Encuentro llegó a su fin con la celebración de la Eucaristía en la parroquia del pueblo. Pero ahora queda poner en práctica de manera individual todo lo que hemos vivido en ese fin de semana para poder llegar a ser auténticos jóvenes evangelizadores de otros jóvenes tal y como lo soñaron para nosotros el mismo Cristo, Don Bosco y Madre Mazzarello. Nos vemos por los caminos salesianos.


Por Laura Fradejas García
Equipo inspectorial de Pastoral juvenil

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