Quiénes somos

A la espera de San Juan Bosco

Entrevista a Rubén F. Santiago

Entrevista al representante de León SDB con motivo de la llegada de las reliquias de Don Bosco a la inspectoría.

Los salesianos de Asturias en sus dos comunidades de Oviedo y Avilés preparan ya los actos de bienvenida de las reliquias de su fundador San Juan Bosco para los días 26 y 27 de mayo próximo en Oviedo. Las reliquias de don Bosco recorren el mundo entero con ocasión del segundo centenario de su nacimiento en 1815. La obra salesiana de Asturias se apresta a su celebración con diversos actos.

Rubén Fernández Santiago, estudiante de Telecomunicaciones y coordinador del centro juvenil salesiano de Oviedo, señala a Esta Hora que “hay que hacer un esfuerzo muy grande en la Iglesia para dar a conocer a los jóvenes lo que hay detrás de ella”, y constata un cierto miedo juvenil a la palabra “compromiso”, pues resulta determinante que ellos mismos reflexionen y decidan sobre su futuro y su vida. “Y en esto estamos los que seguimos las huellas de Don Bosco como maestro”.

¿Qué sentido tiene que las reliquias de Don Bosco recorran el mundo últimamente?

En concreto, las reliquias llegan coincidiendo con el segundo centenario del nacimiento de Don Bosco. El superior general de los salesianos, P. Pascual Chávez, siempre dice que hay que “volver a Don Bosco”. Pues ahora es Don Bosco el que vuelve a nuestras casas, y supone un momento muy especial para la Familia Salesiana, compuesta no sólo por los salesianos, sino por los Salesianos Cooperadores, la Asociación de Devotas de María Auxiliadora, los Antiguos Alumnos... Es un momento muy especial para acogerle y repensar lo que hacemos, cómo lo hacemos y cuáles son nuestras motivaciones. En estos momentos de crisis nosotros podemos recordar que Don Bosco también pasó momentos de mucha dificultad y con ayuda de la virgen María Auxiliadora también nosotros podremos salir.

¿Qué actividades tenéis planificadas para el fin de semana, del 26 y 27 de mayo?

Habrá diferentes actividades, y juegos, que tienen como objetivo recrear el oratorio que Don Bosco tenía en su tiempo. El fundador de los Salesianos solía coger a los niños de la calle y decirles “vamos a merendar”. En realidad eso quería decir muchas cosas, porque jugaba con ellos, les enseñaba magia (Don Bosco es el patrón de los magos), pero también el catecismo. Por eso nos gustaría recrear un día de entonces, pero hoy. Comenzaremos con la proyección de la película “Don Bosco”, el día 25, en el colegio ‘Fundación Masaveu’ de Oviedo. El sábado por la noche se recibirán las reliquias. Contaremos con la presencia del provincial, P. José Rodríguez Pacheco, y se espera que acudan más de 300 personas, de toda Asturias y Castilla y León. El domingo habrá una eucaristía con las reliquias y después una comida campestre, una actividad muy nuestra.

Los salesianos son expertos en trabajar con los jóvenes, en el tiempo libre y en la formación profesional. ¿Qué valoración hacéis de los jóvenes de hoy?

Los jóvenes necesitan ofertas que seduzcan. Cuando a un joven tú le planteas cosas que están relacionadas con él, se acerca. Normalmente no saben qué hay detrás de la Iglesia, porque no la conocen. Pero para que de verdad la conozcan hay que seducirles. Yo siempre pienso que quien conoce verdaderamente a Jesús, es imposible que no le admire. Cuando le conocen de verdad y descubren el tesoro que encierra la Iglesia, entonces es cuando cambia algo.

En los jóvenes con los que trabajáis, ¿notásteis si hubo un an- tes y un después de la JMJ?

Por supuesto que hubo un antes y un después de la JMJ, sobre todo en la implicación de los jóvenes y en la forma de vivir. Se dieron cuenta de que no estamos solos. Aquí parecemos pocos, pero cuando uno ve a tantos jóvenes con un mismo horizonte, se anima. Incluso hay gente de aquí que, desde entonces, se está planteando la vocación a consagrados y sacerdotes.

¿Por qué crees tú que hay miedo a la palabra vocación?

Yo creo que los jóvenes tienen miedo a esta palabra porque implica compromiso, que no significa ser cura, exclusivamente, sino también tener una familia, ser catequista o animador. Pero todo depende de las ofertas y de cómo te planteas las cosas. Es básico que los jóvenes se enfrenten a qué quieren ser y pararse a pensar qué quieren hacer o ser dentro de 10 años. Es lo que se trabaja en la confirmación o el catecumenado.


FUENTE
: Esta Hora (http://www.iglesiadeasturias.org/)

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